Nos encontramos en el mes de julio…
Con nuestra máquina de sueños, que nos entrega libertad y nosotros la tomamos.
Europa entera sufre una ola de calor. Las ciudades hierven, las playas están llenas, las rutas colapsadas.
Pero nosotros damos un giro diferente.
Hace años, dejamos de seguir a la manada, seguimos la intuición y por supuesto el mapa menos obvio.
Hace unos días que venimos estudiando, los colores amarillos del aire fresco, que se diferencia de las manchas rojas de las olas de calor que marcan los mapas del tiempo.
Allí, el viento viaja por el Atlántico norte, con su punto de giro sobre Gran Bretaña y nos trae aire fresco…
Solo es cuestión de poner la proa de nuestra camper y llegar a la costa, para esperarlo con los brazos extendidos!!
Mientras todos huyen del calor, siguiendo la manada, y siguiendo las rutas que dicta la temporada alta que los lleva a lugares más calurosos de donde vienen, nosotros elegimos lo contrario.
No por rebeldía, sino por intuición.
Y esa intuición nos trajo aquí:
una playa escondida del País Vasco, fresca, tranquila, sin filas ni bullicio.
Había pocas señales. Solo un pequeño desvío, un camino discreto y un poco de fe.
Y lo que encontramos fue más que un paisaje: fue un recordatorio.
Que nos dice que la verdadera libertad a veces no está en saber a dónde vas, sino en atreverte a desviarte.
Un abrazo
Jorge y Susana
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