{"id":11608,"date":"2025-03-27T12:24:07","date_gmt":"2025-03-27T12:24:07","guid":{"rendered":"https:\/\/aromaenelcamino.ar\/?p=11608"},"modified":"2025-04-25T22:05:58","modified_gmt":"2025-04-25T22:05:58","slug":"historia-del-taxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aromaenelcamino.ar\/?p=11608","title":{"rendered":"HISTORIA DEL TAXI (La Confianza)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11608\" class=\"elementor elementor-11608\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d126eea e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"d126eea\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9d393e6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9d393e6\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em><strong>El mundo de los taxis no es tan malo&#8230; como lo pintan.<\/strong><\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-048c948 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"048c948\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3a76ac3 elementor-widget-divider--view-line_text elementor-widget-divider--separator-type-pattern elementor-widget-divider--element-align-center elementor-widget elementor-widget-divider\" data-id=\"3a76ac3\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"divider.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-divider\" style=\"--divider-pattern-url: url(&quot;data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=&#039;http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg&#039; preserveAspectRatio=&#039;none&#039; overflow=&#039;visible&#039; height=&#039;100%&#039; viewBox=&#039;0 0 24 24&#039; fill=&#039;none&#039; stroke=&#039;black&#039; stroke-width=&#039;1&#039; stroke-linecap=&#039;square&#039; stroke-miterlimit=&#039;10&#039;%3E%3Cpath d=&#039;M0,6c6,0,0.9,11.1,6.9,11.1S18,6,24,6&#039;\/%3E%3C\/svg%3E&quot;);\">\n\t\t\t<span class=\"elementor-divider-separator\">\n\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-divider__text elementor-divider__element\">\n\t\t\t\tJohannesburgo. Sud\u00e1frica\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b3cfd74 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"b3cfd74\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f50aacf elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"f50aacf\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">25 de junio 2013<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3beffe6 e-grid e-con-full e-con e-parent\" data-id=\"3beffe6\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2e06c1a e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"2e06c1a\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ff47848 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ff47848\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong><em><u>(La confianza)<\/u><\/em><\/strong><\/p><p>LA HISTORIA DEL TAXI (y no es de Ricardo Arjona)<\/p><p>Esta vez el vuelo nos hab\u00eda dejado en Johannesburgo, Sud\u00e1frica<\/p><p>En este sector del planeta, confluyen los humanos\u00a0 de oriente con los humanos\u00a0 de occidente, por el cual el escenario es un crisol de mezclas y v\u00e9rtigo para el reci\u00e9n llegado.<\/p><p>Cuando vivimos desconectados de nuestra esencia e instinto, el cerebro inmediatamente toma un patr\u00f3n de informaci\u00f3n, que ya ha guardado previamente, y puede hacerlo\u00a0 tomando el m\u00e1s cercano en semejanza, o el de un ancestro.<\/p><p>Es nuestro software cerebral, que se pone inmediatamente en funcionamiento para garantizar \u00a0la subsistencia.<\/p><p>Pero no garantiza la existencia plena.<\/p><p>De esa forma, ya nos sentimos seguros\u2026<\/p><p>As\u00ed fue, que se activ\u00f3 en nosotros, el patr\u00f3n de la pobreza, del ahorro y el no gastar\u2026<\/p><p>Buscar lo m\u00e1s econ\u00f3mico!!<\/p><p>Tantos patrones de informaci\u00f3n que hay alrededor de este tema!<\/p><p>Fue cuando reservamos ese hotel que quedaba, tan cerca de nada\u2026<\/p><p>Ni cerca del centro<\/p><p>Ni cerca del aeropuerto<\/p><p>As\u00ed que, lo que no logras equilibrar en tu vida\u2026 el Universo lo har\u00e1 por t\u00ed!!<\/p><p>C\u00f3mo?<\/p><p>Llev\u00e1ndote que experimentes el mundo de los taxis!!<\/p><p>Sabemos lo que significa tomar un taxi en un aeropuerto\u2026<\/p><p>Siempre, pero siempre llegas cansado\u2026<\/p><p>Otro idioma<\/p><p>Otra moneda<\/p><p>Aparece aquella persona \u00a0que te ofrece el servicio con un cartelito cuando llegas.<\/p><p>El que te abre la puerta.<\/p><p>El que conduce<\/p><p>Todos vivir\u00e1n de tu paga.<\/p><p>Aquel taxista que nos llev\u00f3, se detuvo en un cruce de rutas y por su gesto y mirada a trav\u00e9s del espejo retrovisor, di por entendido que hab\u00edamos llegado.<\/p><p>Bajamos nuestras mochilas de la cajuela y arranc\u00f3 dej\u00e1ndonos en una polvareda.<\/p><p>A medida que la misma se disipaba, pod\u00edamos\u00a0 ver nuestro entorno, y confirmar una vez m\u00e1s que est\u00e1bamos perdidos.<\/p><p>Perdidos en \u00c1frica.<\/p><p>Todo lo que hab\u00eda all\u00ed era una estaci\u00f3n de servicio pr\u00e1cticamente vac\u00eda y un pared\u00f3n con un gran port\u00f3n.<\/p><p>Tocamos timbre y el mismo se abri\u00f3\u2026<\/p><p>Detr\u00e1s de un mostrador, tres mujeres negras con sus coloridos cuchuflos en el cabello, nos recibieron muy sonrientes y alegres.<\/p><p>Hab\u00edamos llegado a nuestro hotel, exhaustos y a\u00fan recuerdo esa maravillosa energ\u00eda femenina de contenci\u00f3n que nos brindaron, y que yo tanto necesitaba.<\/p><p>Ca\u00eda el sol, enorme y naranja sobre el horizonte y nada hab\u00eda alrededor\u2026<\/p><p>Por suerte Susy tiene la habilidad de pasar siempre alimentos por los controles de equipaje en los aeropuertos y esconderse un poco de la comida que te ofrecen en el avi\u00f3n, por un \u201cpor las dudas\u201d que ella, ya se encuentra acostumbrada.<\/p><p>Y en aquella dudosa habitaci\u00f3n de hotel, logr\u00f3 decir\u2026<\/p><p>&#8211; \u201cLa mesa est\u00e1 servida\u201d<\/p><p>Finalmente nos venci\u00f3 el sue\u00f1o.<\/p><p>Por la ma\u00f1ana, aquellas tres mujeres se re\u00edan constantemente cuando yo trataba de hablarles en un primitivo ingles\u2026 no s\u00e9 bien que les dec\u00eda, pero evidentemente ser\u00eda gracioso.<\/p><p>Y en aquella cocina y comedor, nos preparamos los desayunos\u2026<\/p><p>Y lo dimos por terminado, cuando gener\u00e9 una gran explosi\u00f3n ignorando que no se deben poner los huevos con c\u00e1scara en el microondas\u2026<\/p><p>Finalmente\u2026 Salir a la aventura.<\/p><p>Todo lo que hab\u00eda en ese cruce de rutas aparte de nuestro querido hotel, era una estaci\u00f3n de servicio\u2026<\/p><p>Y nosotros sin auto.<\/p><p>Dentro de ella, en el fondo, hab\u00eda una persona con una cofia en su cabeza, que se la ve\u00eda muy feliz en sus labores. Cocinaba pizzas\u2026<\/p><p>Parece que esta noche\u2026 cenaremos pizza.<\/p><p>Gran parte de la ma\u00f1ana estuvimos all\u00ed\u2026<\/p><p>Esperando que algo nos lleve a la ciudad.<\/p><p>A esta altura el se\u00f1or de la cofia nos miraba como buenos amigos, y estaba convencido y yo tambi\u00e9n que al tomar conciencia de nuestro entorno ser\u00edamos futuros clientes.<\/p><p>Finalmente, lleg\u00f3 lo que est\u00e1bamos esperando\u2026<\/p><p>Un taxi se detuvo a cargar combustible\u2026<\/p><p>Su conductor descendi\u00f3.<\/p><p>Alto, delgado y de tez negra se mov\u00eda gr\u00e1cilmente\u2026<\/p><p>Como movido por una m\u00fasica que yo no pod\u00eda escuchar.<\/p><p>Era una persona com\u00fan y corriente\u2026 seguramente.<\/p><p>Pero las circunstancias hacia que mi imaginaci\u00f3n lo viera como \u00a0un salvador en su caballo alado.<\/p><p>Mientras masticaba una porci\u00f3n de pizza nos saludo con un gesto\u2026<\/p><p>-Nos puedes llevar a la ciudad?. Le dije<\/p><p>-Si es algo lejos. Me dijo<\/p><p>-Si lo sospeche, le dije.<\/p><p>Son mis patrones de pobreza, me dije<\/p><p>Ya est\u00e1bamos en ruta y por la ventanilla de aquel taxi, fueron las primeras im\u00e1genes que tuve de un continente. \u00c1frica.<\/p><p>Finalmente llegamos a Gandhi Square como destino, un destino que creo que el taxista eligi\u00f3.<\/p><p>Al momento de pagar el viaje, siempre surge la incertidumbre que cada viajero o usuario de taxi tiene\u2026<\/p><p>Conocer su valor\u2026<\/p><p>Y aunque tomes otro taxi con iguales destinos, los valores nunca ser\u00e1n los mismos\u2026<\/p><p>Como si los n\u00fameros fueran influenciados por la intenci\u00f3n del conductor.<\/p><p>Mayor incertidumbre le agregamos en un pa\u00eds como Argentina, un pa\u00eds con gran inflaci\u00f3n,\u00a0 que en la \u00e9poca en que el tax\u00edmetro, aquel aparatito que cuenta tu vida, no era digital, sino anal\u00f3gico, hac\u00eda que\u00a0 por medio de un ignoto mecanismo, se caigan las fichas, que luego te llevaba a una\u00a0 descolorida tabla de conversi\u00f3n que el chofer consultaba para poder traducirlo a dinero.<\/p><p>Siempre por acci\u00f3n o circunstancia el entorno de los taxistas fue te\u00f1ido de dudas sobre su honestidad.<\/p><p>Pero volvamos al momento del pago.<\/p><p>Los Rands Sudafricanos\u00a0 y las conversiones hab\u00edan logrado que entre el costo del viaje y el dinero que ten\u00edamos no fuera posible un pago con cambio\u2026<\/p><p>La mejor idea que tuve fue dejarle pago el viaje de regreso!!<\/p><p>La confusi\u00f3n y mi estado de alerta bajo, acrecentado por una desconexi\u00f3n idiom\u00e1tica me hab\u00edan hecho caer en el enga\u00f1o del mundo de los taxistas.<\/p><p>C\u00f3mo pude ofrecer eso?!!<\/p><p>A quien se le ocurre dejar pago un viaje en taxi, en pleno centro de una gran ciudad, si ya sabemos sobre la honestidad de estas personas!<\/p><p>Hab\u00edamos acordado encontrarnos 6pm, debajo de aquel monumento de esa gran plaza.<\/p><p>Una verdadera utop\u00eda.<\/p><p>Aquella tarde, durante el paseo por las calles de Johannesburgo, constantemente, un diablillo rojo con su vocecita me dec\u00eda al o\u00eddo que era un est\u00fapido, mientras que en el otro o\u00eddo una voz m\u00e1s dulce me dec\u00eda que estaba bien porque hab\u00eda confiado.<\/p><p>A medida que avanzaba la tarde, poco a poco nos acerc\u00e1bamos a aquel lugar de encuentro.<\/p><p>Y aumentaba a\u00fan m\u00e1s las sospechas que esa decisi\u00f3n no fue de las m\u00e1s inteligentes que hab\u00eda tomado.<\/p><p>Mi estupidez se estaba confirmando\u2026<\/p><p>A las 6pm salen de sus oficinas y lugares de trabajo, casi todos los habitantes del centro financiero de Johannesburgo, as\u00ed que, ahora hab\u00eda mucha m\u00e1s personas por las calles, muchas de ellas esperando un taxi libre, que las llevara, sin conseguirlo, y este pobre iluso, el que suscribe esperando encontrarse con una ilusi\u00f3n.<\/p><p>Para peor, debajo de aquel monumento que hab\u00edamos acordado, no se pod\u00eda transitar y mucho menos estacionar.<\/p><p>Esto va a ser dif\u00edcil\u2026susurre en voz baja.<\/p><p>Y le pregunto a Susy:<\/p><p>-Vos record\u00e1s como era el taxista?<\/p><p>-Si, flaco, alto y negro, me dice<\/p><p>Cuando observo con m\u00e1s detenimiento, esas caracter\u00edsticas no eran para nada particulares.<\/p><p>Miles de personas son negras, altas y delgadas.<\/p><p>As\u00ed que la situaci\u00f3n era tal:<\/p><p>Deb\u00eda pedirle al Universo que un taxista, en hora pico, donde todos quieren tomar un taxi, nos reconozca a nosotros, porque yo, no pod\u00eda reconocerlo a \u00e9l, bajo un monumento, el cual no se pod\u00eda acceder.<\/p><p>Y caminando con la cabeza gacha, abri\u00e9ndonos camino entre la multitud, intentamos llegar a ese bendito monumento\u2026 \u00edcono y moj\u00f3n de mi estupidez.<\/p><p>Por supuesto, no hab\u00eda ning\u00fan taxi..<\/p><p>Con sorpresa, una persona flaca, alta y negra levanta los brazos para que lo pueda distinguir\u2026<\/p><p>Le pregunto a Susy<\/p><p>-Ese es el taxista?<\/p><p>-Si puede ser porque es\u00a0 flaco, alto y negro.<\/p><p>Si all\u00ed estaba esa alma c\u00f3smica que me confirmaba que el confiar es un buen atributo del hombre\u2026<\/p><p>Estaba parado ah\u00ed, sin su taxi\u2026<\/p><p>Porque no hab\u00eda podido detenerse bajo el monumento, y luego caminamos juntos por unas cuadras donde hab\u00eda logrado estacionar.<\/p><p>La vocecita del diablo rojo se cay\u00f3, y no lo he vuelto a escuchar.<\/p><p>Mientras avanzaba la tarde, cientos de personas esperan un taxi para regresar a su hogar, y nosotros \u00edbamos con nuestro amigo a encontrarnos con aquel cruce de rutas donde comenz\u00f3 toda esta historia.<\/p><p>A la noche cenamos pizza.<\/p><p>Jorge Proazzi<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dc551d4 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"dc551d4\" 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